En Robust Data Solutions ponemos pilotos automáticos con supervisión humana en los programas de las empresas. Por eso nos ha interesado tanto el estudio que Mercor, una empresa estadounidense que mide cómo trabaja la IA en tareas profesionales, publicó el 1 de octubre: en cuatro cierres de mes de prueba, la IA hizo un trabajo perfecto y contables titulados se quedaron en un 37 % de media. Es verdad. Pero el mismo estudio, leído entero, explica por qué la IA todavía no puede trabajar sola.

Datos revisados a 22 de octubre de 2026 en el estudio de Mercor y en su clasificación pública APEX-Accounting.

Qué midió Mercor

12 contables titulados de Estados Unidos, con 5,4 años de experiencia de media, hicieron cuatro tareas de cierre de mes, simplificadas: el presupuesto frente a lo real de una entidad sin ánimo de lucro, los ingresos de diciembre de un hotel, la desviación de un recinto de eventos y los arrendamientos de tres empresas de un grupo.

Contables solosLa IA sola (Claude Opus 5)
Criterios cumplidos37 % de media (de 0 % a cerca del 90 %)100 % en los 20 intentos
Tiempo por tareaLa mayoría, entre 30 y 180 minutosMenos de 10 minutos
Coste por criterio cumplido10,35 dólares, al salario mediano de un contable en EE. UU.0,21 dólares, a precio de tarifa (es un máximo)

La IA sale unas 49 veces más barata. Y eso contando solo el sueldo: lo que de verdad le cuesta a una empresa una hora de trabajo es bastante más.

De casi cero a casi todo en dos años

Lo más llamativo del estudio no es la foto: es la película. Mercor pasó las mismas tareas a los modelos de cada momento:

  • A mediados de 2024, GPT-4o, entonces lo mejor que había, se quedaba cerca del 0 %.
  • En la primavera de 2025, o3 ya superaba la media de los contables (37 %).
  • GPT-5 llegó a cerca del 69 %.
  • Hoy, Claude Opus 5 hace el 100 % en los 20 intentos, y otros modelos punteros están muy cerca.

En unos dos años, la IA ha pasado de no saber hacer un cierre de mes de prueba a hacerlo mejor que la media de los profesionales. Y la curva no se ha parado. Por eso lo sensato no es esperar a ver qué pasa, sino preparar ya la forma de trabajar con ella: qué hace la IA, qué revisa una persona y con qué datos.

Lo que el titular no cuenta

Mercor lo escribe sin rodeos: estos resultados no significan que los contables sean reemplazables. Y explica por qué:

  • Las tareas estaban simplificadas, y a los contables se les dio un mapa de los ficheros para que no perdieran tiempo buscando.
  • No tenían a nadie a quien preguntar: ni compañeros, ni cliente, ni el contexto de quien conoce la empresa. Uno de ellos lo resumió: «En la realidad, normalmente puedo preguntar a mi cliente mientras trabajo».
  • Las tareas se hicieron para que fallara la IA, con trampas que se encadenan: un número que se escapa hunde la nota.

Y luego está el examen completo. En APEX-Accounting, con 100 tareas en 10 empresas simuladas y sin mapa de ficheros, el mejor modelo cumple el 71,5 % de los criterios, pero solo deja perfecta a la primera menos de una de cada cuatro tareas. Mercor lo resume así: los agentes de IA todavía no pueden cerrar la contabilidad de forma fiable.

Es un estudio de la propia Mercor, con 12 personas en Estados Unidos. Y el coste de la IA no incluye a nadie que revise su trabajo.

Qué es un piloto automático con supervisión humana

La conclusión no es «la IA no sirve» ni «la IA lo hace todo». Es que la IA prepara muy deprisa y muy bien, y alguien tiene que revisar antes de que cuente. Nosotros lo llamamos Robust Autopilots: pilotos automáticos que trabajan solos en lo repetitivo, siempre con una persona al mando.

Como el de un avión, lleva el rumbo que se le ha marcado y, si pasa algo que no está previsto, avisa y devuelve el mando. En una empresa, quiere decir cinco cosas:

  1. Hace solo lo que se ha programado. No improvisa.
  2. Si algo no está previsto, se para y avisa a quien toca.
  3. Cada paso queda registrado: quién, qué y cuándo.
  4. Permisos por persona: si en tu programa no puedes hacer algo, por IA tampoco.
  5. Lo que importa pasa por una persona. Pagar, enviar un lote de correos o borrar: ves qué va a hacer y lo apruebas. Lo rutinario que ya has aprobado, como un recordatorio de cita, sale solo, queda registrado y se puede parar.

En el estudio, los contables que trabajaron con la IA tardaron unas 15 veces más que la IA sola, sin mejorar la nota: si la IA ya acierta el 100 %, revisar solo suma tiempo. En el trabajo real no acierta siempre, y por eso diseñamos la revisión: la IA deja el trabajo preparado y señala lo dudoso; la persona aprueba de golpe lo correcto y corrige lo demás.

Encontrar los datos es media tarea

Aun con el mapa de ficheros, un contable contó que «había información para hacer casi cualquier tarea, y tenía que repasarla toda». En una empresa de verdad, los datos están repartidos entre la contabilidad, el ERP, el correo y las carpetas.

Ese mapa es lo que programamos: un conector inteligente a medida para cada programa, que sabe dónde está cada dato y con qué reglas trabaja tu empresa. Y todos bajo una sola IA, con los permisos de cada persona.

Una cadena de centros auditivos, con la contabilidad en piloto automático

  • Ventas: cientos de facturas al mes pasan del programa clínico a la contabilidad sin volver a teclearlas. Si de cincuenta asientos preparados cinco tienen dudas, una persona aprueba los cuarenta y cinco correctos y corrige los otros cinco en el mismo panel.
  • Facturas de compra: se leen solas y pasan por la bandeja de revisión antes de contabilizarse, con el documento original adjunto.
  • IVA y cobros: antes de cada trimestre, el IVA cuadrado con las anomalías señaladas; con el extracto del banco, el sistema propone qué cobros casan y una persona los aprueba.
  • Un centro de control: qué se ha ejecutado, quién lo ha aprobado y qué queda pendiente, elemento a elemento.

En casa hacemos lo mismo: las facturas de proveedor que nos llegan por WhatsApp o por correo quedan preparadas en la contabilidad, con el documento adjunto, y no cuentan hasta que una persona las aprueba.

La IA prepara, la persona firma

Para una gestoría o una asesoría, esto no es una amenaza: es capacidad para las campañas. La IA prepara cada cierre con lo pendiente señalado, y la persona responsable revisa y presenta. Lo contamos en IA para gestorías y asesorías.

Nuestra IA nunca decide sola: propone, y una persona toma siempre la decisión final. Es lo que llamamos Human in the Loop. Y cada proyecto pasa por una revisión de cumplimiento normativo con nuestro partner Forrellat Consultors, Delegado de Protección de Datos inscrito en la AEPD.

Más en agentes de IA con una persona al mando. Hemos publicado la página de Robust Autopilots.

Si en tu empresa hay un cierre, una conciliación o un trámite que se repite cada mes, cuéntanos cómo lo hacéis y te enseñamos cómo quedaría con un piloto automático y una persona al mando.

Preguntas frecuentes

¿La IA ya puede llevar la contabilidad sola?

No. En el estudio de Mercor hizo perfectas cuatro tareas de cierre simplificadas, con la información ordenada y las instrucciones claras. En su prueba completa, el mejor modelo deja perfecta a la primera menos de una de cada cuatro tareas, y la propia Mercor dice que los agentes de IA todavía no pueden cerrar la contabilidad de forma fiable. Lo que sí hace ya muy bien es preparar: buscar, cruzar, calcular y dejar el trabajo listo para que una persona lo revise.

¿Qué es exactamente un piloto automático con supervisión humana?

Un proceso automático que hace solo lo que se ha programado, se para y avisa cuando algo no está previsto, registra cada paso y deja lo importante pendiente de la aprobación de una persona. Nosotros lo llamamos Robust Autopilots: pilotos automáticos que trabajan solos en lo repetitivo, siempre con una persona al mando.

¿Qué pasa siempre por una persona?

Lo sensible. Ninguna acción sensible —dinero, contratos, datos de clientes— se ejecuta sin confirmación: pagar, enviar un lote de correos o borrar se aprueba antes. Lo rutinario que la empresa ya ha aprobado, como el recordatorio de una cita, sale solo, pero queda registrado y se puede parar en cualquier momento. Qué va por cada lado lo decide tu empresa, y se puede cambiar desde el panel.

¿Y si la persona que revisa se equivoca?

Puede pasar, y el estudio lo muestra: en tres de las cuatro sesiones con IA que no salieron perfectas, la IA había llegado a tener la cifra correcta, pero no acabó en el resultado final. En dos, la IA la cambió y el contable le dio la razón; en la otra, el contable descartó el consejo correcto de la IA. Por eso la revisión hay que diseñarla: la IA señala lo dudoso, se revisa elemento a elemento y todo queda registrado, para ver después quién decidió qué y corregirlo.

¿Es fiable el estudio de Mercor?

Es un estudio serio y bien explicado, pero pequeño: 12 contables, en Estados Unidos, con cuatro tareas simplificadas y hecho por la misma empresa que creó la prueba. Mercor cuenta que dudó si publicarlo, por miedo a que se malinterpretara. Lo más útil es la tendencia: con las mismas tareas, la IA ha pasado de cerca del 0 % a mediados de 2024 al 100 % o muy cerca hoy.

¿La IA va a sustituir a mi gestoría o a mi contable?

No es lo que dice el estudio ni lo que hacemos. Mercor prevé que el trabajo de los contables se mueva hacia lo que la IA no hace: tratar con el cliente, hacer las preguntas correctas y decidir cuando no hay reglas claras. Con un piloto automático, la IA prepara y la persona revisa, decide y firma. Es más capacidad para el mismo equipo, sobre todo en las campañas.

¿Tengo que cambiar de programa de contabilidad?

No. Añadimos, no sustituimos. Tu ERP sigue siendo tu ERP y tu correo sigue siendo tu correo. Si un día dejaras de trabajar con nosotros, seguirías facturando y leyendo el correo exactamente igual que hoy. Conectamos todos tus programas, los de hoy y los que vengan. Si alguno es muy antiguo, primero lo ponemos al día: lo valoramos en el diagnóstico, antes de empezar.